Ya estamos listos para salir de excursión y de turisteo. Hoy ya no estamos solos: ayer por la tarde llegó la familia de Bilbao que estará con nosotros esta semana. Viajan el matrimonio con 3 amigos. La niña es muy pequeñita, tiene 10 meses y ha estado malita toda la semana.
Nuestra hija avanza a pasos agigantados. Cada vez está más apegada a nosotros aunque se va con cualquiera que le eche los brazos. Se la ve feliz. Por las noches se revuelve un poco; a veces llora dormida y hay que tranquilizarla para que se acabe de despertar. ¡¡¡¡A saber lo que soñará la pobre!!!! Poco a poco va queriendo hacer todo sola: lavarse los dientes, enjabonarse, darse crema, peinarse, tomarse el biberón por la mañana....
La llevamos hecha un pintillas, le está toda la ropa grande, grandísima. Parece una raperilla "culo cagao", con los pantalones caidos a la cadera. Ya la vestiremos en condiciones cuando lleguemos.
Estamos como locos con ella. Vuelvo a decir que hemos tenido una suerte increíble, quizá merecida, no lo sé, pero increíble.
Os pongo 3 fotos de esta mañana juagnado. La bolsa grande la usa de "maleta" y la arrastra i gual que le vió ayer hacer a su padre por la estación... es para comersela enterita.
¿Inés, has visto que camiseta lleva? ¿Creo que tu tienes una igual, no?
A ver si hoy venimos pronto y no demasido cansados y os contamos nuestro día


es una maravilla carmen la chikitina,un besazo de toñi, estoy sin palabras nde verdad me encanta
ResponderEliminarQué emoción he sentido hoy...está muy nublado en Jaén y mi corazón está un poco bajo...son tantos meses de espera que ya me harto...Las imágenes de Carmen...me salvan de pesimismo...las veo, las veo y las veo y me enamoro de esa niña alegre y feliz...besos
ResponderEliminarpilar de celia y victor...
¡QUE CIELO!!!!!
ResponderEliminarLa camiseta es también gris y rosa, pero es distinta. ¿He dicho rosa?, quiero decir¡ROOSA!, que estamos hablando de su color favorito.
ResponderEliminar¡Ah!, que si necesitais baberos para los abuelos tenemos unos cuantos para dejaros. Ayer mismo nos encontramos con el abuelo Pepe y se le cae ya la baba de lo contento que está. (Pepe, que no te parezca mal, que es normal, le pasa todavía a los nuestros).
Estamos todos llenos de alegría viendo la vuestra, y os lo advierto que a estas edades hasta la felicidad engorda y luego no hay quien baje un kilo.
Besos, guapos.